1. Pide ver proyectos reales, no solo una lista de clientes
Una lista de logotipos dice poco. Pide ver el trabajo concreto: qué construyeron, qué problema resolvía y, si es posible, habla con el cliente. Un proveedor serio no tiene problema en enseñar casos reales con detalle.
2. Comprueba que preguntan antes de presupuestar
Si te dan un precio cerrado sin haber entendido tu proceso, desconfía. Un presupuesto serio empieza siempre por una fase de análisis: cuanto más preguntan antes de dar cifras, más fiable suele ser el número que te den después.
3. Pregunta quién es el dueño del código
Esto es crítico y se pasa por alto muchas veces. Asegúrate de que el código fuente es tuyo al terminar el proyecto, no solo el "uso" del software. Si el proveedor se queda con la propiedad, quedas atado a él para siempre, aunque quieras cambiar de proveedor en el futuro.
Pregunta directa que deberías hacer: "si mañana dejo de trabajar con vosotros, ¿tengo acceso completo al código y puedo llevármelo a otro equipo?". La respuesta te dice mucho sobre la seriedad del proveedor.
4. Entiende cómo se van a comunicar contigo
Pregunta con qué frecuencia vas a tener noticias del proyecto y en qué formato: reuniones, demos, un canal de mensajería. Los proyectos que fallan casi siempre fallan por falta de comunicación, no por falta de habilidad técnica.
5. Pregunta qué pasa después del lanzamiento
Un software a medida no termina el día que se lanza. Pregunta qué soporte incluye el presupuesto, qué pasa si aparece un error, y cuánto cuesta añadir funciones nuevas más adelante. Si el proveedor "desaparece" tras la entrega, vas a tener un problema.
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Descargar guía gratis6. Evalúa si eligen la tecnología por ti o por moda
Un buen proveedor elige la tecnología según tu proyecto, no según lo que le apetezca aprender o lo que esté de moda ese año. Desconfía si no te pueden explicar, en términos sencillos, por qué han elegido esa tecnología para tu caso concreto.
7. Pide referencias y habla con clientes anteriores
Una conversación de diez minutos con un cliente anterior dice más que cualquier presentación comercial. Pregunta específicamente si el proyecto se entregó en plazo, si hubo sorpresas de presupuesto, y cómo fue el soporte después del lanzamiento.
8. Desconfía de plazos y precios "demasiado buenos"
El desarrollo de software a medida tiene un coste real en horas de análisis, diseño y programación. Un presupuesto muy por debajo del resto del mercado, o un plazo irrealmente corto, casi siempre se traduce en atajos que se pagan después: código difícil de mantener, funciones a medio hacer, o proyectos que nunca terminan de cerrarse.
El precio más bajo casi nunca es el más barato a largo plazo. Un desarrollo mal hecho genera costes de mantenimiento, parches y reescrituras que terminan costando más que haberlo hecho bien desde el principio.
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